Javier Hernández es un investigador del MIT, que está trabajando junto con Rosalid Picard (pionera en computación afectiva), en el desarrollo de tecnologías que entienden nuestras emociones y estados de ánimo. Esto, según los estudios, puede ayudar a que las máquinas ayuden a calmarnos si tenemos un elevado nivel de estrés, o a animarnos si estamos pasando por un momento triste, e incluso ayudar a controlar nuestra ansiedad. Es maravilloso como la unión de la inteligencia artificial y la inteligencia emocional pueden ayudar tanto a combatir problemas psicológicos y emocionales.

Nosotras queremos ir más allá. Actualmente estamos realizando actividades para trabajar las habilidades sociales y emocionales con niños de educación especial, de integración y con niños ordinarios. Creemos que desarrollar la inteligencia emocional jugando, puede ayudar a los niños a tener mejor calidad de vida, haciendo que tengan más confianza en sí mismos, que aprendan a trabajar en equipo y con ello a tener en cuenta los valores y aspectos positivos de esto, que aprendan a gestionar sus emociones y frustraciones, etc. Pero ¿y si además de los educadores tuviéramos un apoyo extra: las máquinas?. Creemos que la inversión en este tipo de proyectos puede ser muy útil para trabajar estas habilidades, sobre todos en niños con TEA (niños que no entienden las emociones gestuales, pero si en pictogramas). Si tuviéramos un “traductor de emociones”, estos niños podrían entender cómo se siente el resto del mundo y actuar en consecuencia.

Desde DiversidadMadrid queremos dar nuestro apoyo a la inversión en investigación, ciencia y tecnología, gracias a la cual se hacen realidad proyectos tan interesantes como este.

 

Os dejamos el link de la noticia para que podáis saber un poquito más al respecto:

http://one.elpais.com/computacion-afectiva-maquinas-aprenden-medir-nuestras-emociones/

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